viernes, 6 de septiembre de 2019

Patrones que se repiten

¿Os acordáis que hace un par de semanas quedé con un tipo de una app de buscar follamigos? Sí, con Mikel. Resulta que antes de quedar me hablaba todos los días por whatsapp. Que si audio por aquí, parrafadas por allá... Después de que quedáramos, que en principio se supone que dijo que se lo pasó bien, lo cual sería por cortesía. Porque cada vez me empezó a hablar menos, cuando yo le escribía las respuestas eran cada vez más escasas... según él, porque estuvo con gastroenteritis y no tenía ganas de nada. Y así más de una semana.... y hasta el día de hoy que si yo no le escribo él no da señales de vida.



Me empezó a hablar otro chico. Lo acepté porque ponía que era de Madrid. Distancia. O sea, cero problemas. Y resulta que es de aquí pero lleva viviendon en Madrid 10 años. Se llama Ivan. Viaja mucho por trabajo y venía aquí para una semana. Me dijo de quedar. Pasé del tema. Y el último fin de semana que le quedaba de estar por aquí bajé a la ciudad a hacer unas compras, con las dudas de si decirle de quedar o no. ¿Sabéis esa sensación de que quieres hacer algo pero en parte no? Un sí pero no. Un cuidado. Un no te metas en eso porque vas a salir escaldada. Y bajé a la ciudad. Con dudas. Hice las compras y fui al bar de siempre a tomar un café y a leer un poco. Y decidí escribir a Mikel por si se animaba a tomar un café, hacía días que no sabía de él. Me dijo que estaba fuera, pero a la vuelta que quedábamos (no he vuelto a saber de él). Así que me animé y le dije a Ivan que si aun no había marchado a Madrid y le apetecía, que le invitaba a un café. Y vino. Tardó hora y media y se plantó en la ciudad sin pensarselo dos veces.

Debo decir que Ivan en fotos no me hacía mucha gracia. Tenía una foto con pelo largo que tenía su punto pero en las demás no salía bien. O bueno, salía como es, no de mi tipo. Pero de perdidos al río, total para un café... lo poco que habíamos hablado parecía un tipo majo. 

Y cuando llegó y fui hacia donde estaba, vi un pivón. Alto, pelo largo en coleta, ojazos azules y una sonrisa que derretía. Las fotos no le hacían justicia. Me atrajo desde el primer momento. Una cerveza llevó a otra, tomamos tres, me dijo de ir a cenar... Estuve muy agusto con él, un tipo simpático. 

Nos despedimos. En cuanto llegué al coche ya tenía un mensaje de él, y lo escribo textualmente :" "Eskerrik asko (gracias) por la tarde-noche, espero que no te hayas arrepentido de haber quedado, te debo unas palomitas, en esa estaré menos cortado..."

Nos reímos mucho. A mí casi se me desintegraron las bragas. Bufff. Como con Ander, me atrajo de una manera exagerada. Si lo volviera a ver sería una persona por la que facilmente perdería la cabeza.

Y desde entonces, ya apenas me habla. Me habló hace dos días, justo a punto de salirme para el trabajo. Le dije que en un rato hablábamos y de mientras le pregunté algo. Dijo que me esperaba. Pero no me respondió ni ha vuelto a escribirme.

Siempre repito el mismo patrón: Me hablan mucho hasta que me ven. Teóricamente se lo pasan bien. Después desaparecen.  Y éste es uno de los motivos por los que no me gusta acercarme demasiado a la gente. Porque pienso que por fin voy a tener un amigo y después se esfuman. Lo mismo con las chicas. Con una del gym que parece que le caigo bien pero después fuera de temas de gym no hemos quedado nunca. Y yo he hecho el intento de proponerle cosas. Y siempre es que no. 

¿Qué hago mal?

domingo, 4 de agosto de 2019

Cambiando mi día a día, tengo trabajo!!

Ha pasado tiempo, lo sé. Últimamente me he estado acordando mucho de este rinconcito donde escupir toda la mierda. Desde el último post me encuentro ya en otra situación. Para  terminar con lo anterior, tengo que decir que con la profesora que me dijo que si no hacia el lerdo delante de todos me suspendia, y yo accedí a eso, después reculó y me dejó a mi de tonta. Resumiendo, yo ya había asumido hacer el examen de esa asignatura en este año que entra, porque solo sería hacer el examen, sin asistir a clase. Y un día por casualidad hablando de faltar a una clase con una profesora salió que no me importaba perder esas clases porque no iba a hacer el examen. Parece ser que ella se lo dijo a la tutora, la cual no sabía nada y me preguntó qué es lo que había pasado. Se lo expliqué (de hecho, cuando me lo dijo, había otra alumna que también había entrado al a coversación) y eso también se lo dije. Y la mujer flipó. Me dijo que sería un malentendido, que esa profesora es una buenaza (y no lo niego, es una mujer muy amable) y que hablara con ella. Le dije que no, que no pensaba hacer el lerdo, que ya lo hice una vez, que quería que repitiera y me negaba. Que asumía la consecuencia de no hacer el examen.  Y parece ser que ella habló con la profesora. Días más tarde me volvió a preguntar a ver si había hablado ya con esa profesora y le dije que no. Me dijo que le había preguntado qué había pasado y que ella no había dicho nada así. Que no iba a hacer un trabajo de salir al medio y que no me había dicho eso de que si no salía me suspendía. (Joder, en serio, cuando otra alumna estuvo delante y SI LO DIJO). Me dijo la tutora: "Me ha dicho la profesora que estás tonta, que ella no ha dicho nada de eso". Lo dejé ahí. Pasé de discutir. Pero me dejó de mentirosa y de paranoica, cuando las cosas no fueron así. Pero bueno, por la paz un Ave María.

Pasaron los exámenes, los aprobé todos, y llegó el verano. Empecé a echar currículums y actualmente estoy trabajando en una centralita de atención telefónica sobre temas sanitarios. Es un mundo. Un curro de mucha responsabilidad donde te controlan bastante. Pero mira, que si lo hago mal que me echen. Me gusta. Pero he de deciros que he perdido la fe en la humanidad. La gente llama para cualquier tipo de gilipollez, en serio. El ser humano es inútil total. Hasta ahora no me había dado cuenta que por la calle el 70% o más de las personas, no tienen cerebro.

Y de vida personal escaseo como siempre. 

Hace unos días escribí a Ander para ver qué tal estaba. Por hablar. Por saber de él. Y la conversación fue la misma que siempre, degeneramos en guarradas sexuales, que es la única conversación que tiene el tío este. Que está muy bueno, y me pone a mil, pero no tiene nada más allá de eso.

Y por otra parte.... hace un par de días quedé con un tipo que conocí por una aplicación de esas de buscar follamigos, pareja o mierdas de esas. No, no me lo instalé para ello. Lo hicimos en clase entre 3 chicas, que nos aburriamos en clase y creamos un perfil para hacer el tonto. Lo hicimos con mi movil, y hace un par de semanas fui a eliminarlo, así que entré. Pero vi que me habían hablado, y respondí. Empecé a hablar con gente pero nadie me llamó la atención, hasta que me habló un tipo que tenía mi mismo hobbi, le gusta la lectura, se podía tener una conversación entretenida sin caer en las mismas frases sexuales que con Ander... Y me dijo de quedar. Le dije que no, pasaba de lios raros. Pero el viernes después del trabajo bajé a la ciudad a hacer unos recados, y le dije que le invitaba a un trago. Lo pensé en plan,  si baja y quiero escaquearme porque no estoy agusto, no me salen las palabras y me ve como si fuera gilipollas y con razón... pues pongo la excusa de que estoy cansada y tengo que sacar los perros y que encantada de este trago rápido, y hasta luego Lucas. Eso me daba cierta tranquilidad, de poder irme en plan tierra trágame.

Pero resultó ser un tío super abierto, muy gracioso, realmente me lo pasé bien. No nos liamos ni nada, vamos, que yo no pensaba en eso cuando le dije de quedar ni nada, paso de engancharme de otro como con Ander. Quiero estar en paz. Pero con este seguro que vuelvo a quedar, me dijo que se lo pasó bien y a ver si otro día quedamos, pero en plan emborracharnos (eso lo dije yo, que si no bebo no soy de mucho hablar) cosa que con él al final sí. No sé, tiene algo que hace que estés agusto, como si lo conocieras de toda la vida. Y le pareció gracioso el plan, quedar en el mismo bar a echar la tarde copa tras copa. Y la cosa es que de verdad me apetece. Ver venir. 

sábado, 6 de abril de 2019

Y digo: NO.

Ya vuelvo a las andadas de la dejadez.

Soy imposible. No consigo ser constante en nada. En fin.

Pues la cena aquella del sábado en casa de mi amiga aun me revuelve las tripas, ese olor a langostino frito se me metió hasta dentro, joder. Desde entonces, no he vuelto a saber de ellas. No de verlas en persona, ni siquiera un mensaje ni nada.

Sigo teniendo la misma miserable vida desde el último post. Quizá no sea constante por eso, porque en realidad no tengo nada que contar.

Solo que lo jodo todo. 

Tengo ganas de que llegue verano y que me salga algún trabajillo para despejar mi mente. 

Estoy hasta los huevos de esas clases de mierda.

Estoy hasta los huevos de mi día a día, en general. La rutina.

Estoy hasta los huevos de todo. Ni siquiera tengo nada en concreto que me joda. Soy así de generalista. Me jode todo y nada a la vez. Estar por estar.

En el instituto las cosas me van cada vez peor. Cada vez me siento peor estando ahí, más fuera de lugar. ¿No os pasa que cuando os salís de lo que la gente quiere después no podéis volver? ¿Que decís NO una vez a algo, y que el resto de las veces en la misma situación no puedes cambiar de respuesta? Porque a mi me pasa, y me he estancado en una situación de la que no se salir. Me pasa siempre. Y siempre me acabo alejando del problema, poner distancia, y olvidarme.

Por una parte quiero sacarme este curso de mierda. Terminar. Me chirrían las cosas a medias. Pero por otra parte, me he revelado. Me tienen hasta la polla. Y ahora no puedo dejar de dar por culo. Me planto. He dicho NO. Y sé que tengo las de perder, que cada día me gano cada comentario de las profesoras o de la tutora. Las miraditas de mal rollo. Que me la pela pero veo que acabaré distanciándome. Y supongo que todo dependerá de si en verano me sale algún trabajo con el que pueda seguir después o me de posibilidades a que me llamen más adelante. Porque si no me sale nada, volveré sólo por estar en algún sitio. Estar por estar. Dando por culo donde estoy claramente de sobra.

Me siento mal de estar cada día ahí. Que me obliguen a hacer cosas que no quiero, poniéndome entre la espada y la pared:
"O sales a la pizarra a hacer el trabajo o no puedo aprobarte". "Vale, suspendeme".

Joder, todo es hacer el mongolo delante de todos. De verdad. Son ejercicios sin ningún valor educativo, solo para tocar las pelotas. Lo hago todo, para el día, soy puntual. Lo que hago lo hago bien. Y aun así, la guinda del pastel. Lo quieren todo, me niego a una cosa y ya amenazan con suspenderme. Pues mira, he dicho NO. Me planto. Hasta aquí. Que se metan la asignatura por el orto. No pienso pasar por el aro. Ya no por no salir a hacer el tonto, otra vez. Sino porque se están pasando de gilipolleces. Y ya no me da la gana. Cierto es que las otras dos profesoras me respetan bastante cuando digo no, y ya me dejan en paz. Pero la insistencia de la otra me toca la moral ya. Y mira que me caía bien. Pero que se meta el dedo del medio por el culo. Punto.

sábado, 9 de marzo de 2019

Es sábado. Las 24h de la noche. No aprecio la luna en el cielo, aunque está raso y brilla alguna estrella.

Es sábado. Ese mismo sábado que tenia plan con Jenny de ir a dormir a casa de Luna. Y estoy en casa de luna. Quisiera estar en la mía.

No estaba segura de pasar tanto tiempo con ellas, pues bien, el plan ha resultado en venir a su casa, ir al super, comprar mierdas y alcohol, estar un rato con su pareja y su padre, que después han ido a comer fuera y nos hemos quedado sola en casa. Y me lo he pasado bien. Cubata va y viene, música, bailes absurdo...y a la hora de la cena vienen su padre, que se iba a su casa pero también se queda a dormir. Su pareja. Un amigo de su pareja.. y en plena cena hablando de temas que no soporto, que me duelen, y que hace odiarlos un poco. Por su ignorancia. Puto cerebro que no les da para ver más allá. Que si los toros, el trabajo con animales, la típica bromita de los ecologistas....y todo eso en una mesa llena de cadáveres... Aclaro que soy vegana. Otra oveja negra en este mundo egoísta.

Y solo de pensar que no hay manera de irme a mi casa se me remueve todo. Me he salido a la terraza porque no aguantaba más. Me arrepiento totalmente de haber venido. No es mi lugar. Me siento fatal. Solo quiero que llegue mañana. Estar en mi casa. Salir de aqui y dejar de sentir ese puño en el pecho, que aprieta, que ahoga.

Aclarado.

No es mi lugar. No son mi gente.

No más planes sin posibilidad de huir. Necesito irme y no puedo. Estoy angustiada.

sábado, 2 de marzo de 2019

Palabras que fluyen.

Entramos en el despacho. "Me dice ve a la mesa a sentarte, que voy a buscar los exámenes."

Sentarse. Qué gran placer. Entre la risa nerviosa y demás estaba que no estaba. Aunque en este momento no recuerdo haber estado nerviosa. Nerviosa cuando pedí el trago, que me temblaba la mano y todo. No hay nervio que no temple un poco de alcohol en vena.

Resultado de imagen de vodka

Y viene con los 4 exámenes. Me pregunta que qué tal con los de clase, si ya estoy mejor, que se me ve más contenta. Joder, contenta. Contenta del vodka que llevaba entre pecho y espalda. Y que pensaba poner grupos de trabajo del mismo nivel para la tercera evaluación en vez de mezclar gente que quiere hacer cosas y los lerdos que van a tocar los cojones. Que cómo veo a éste y al otro. Que con quién me gustaría estar. Vamos, ha ido tanteando a los alumnos así un poco las preferencias, porque otra chica me había comentado que le había dicho de ponerla en el grupo conmigo, a ver si estaba de acuerdo, que a la pobre siempre le tocaba con otra que nunca hace nada y encima suspenden las dos cuando esta chica sí que hace. 

Y hablando de la mierda de clase. Del poco esfuerzo. De la poca motivación. De todo un poco. De cómo motivar. De los resultados escabrosos que se han obtenido en los exámenes. De la gente que no entrega los trabajos. Un trabajo de la primera evaluación, que nos pidió una redacción sobre la muerte. Le pregunté para qué pedía eso, porque lo que preguntaba era algo personal, no algo de temario. Que porque la gente no piensa en ello. En un trabajo en el que te vas a encontrar fallecidos. Que hay que hacerse a la idea, prepararse para lo que vas a ver. Que hubo gente que se bloqueaba y que ponía en la redacción que por muchas vueltas que le daba al tema que no conseguía hacerlo. Que hubo una señora de otra clase, que les hizo llorar a todos porque quería que la enterraran con su vestido rosa que llevó a alguna boda, sus deseos al marcharse de aquí. Y me contó que a ella, en este momento, que tiene alguien cercano con cáncer, que le queda poco tiempo y que estaba organizando su muerte. Que le pidió que le hiciera una foto. Y que ella sabía para lo que era, para su esquela. Que quería tener una foto donde realmente se viera guapa, que se la hiciera. Y que le daba reparo hacérselo, que le dolía. Le dije que se la hiciera, que sino se arrepentiría. Que era un favor personal que le estaba pidiendo. A ella exclusivamente. Por algo sería. Porque hoy en día todo el mundo tiene una cámara de fotos. Pero se lo había pedido a ella. Que se lo pensara. Y que sí, que tenían comida en unos días, y que se lo iba a hacer. Me llegó. 
Resultado de imagen de say goodbye

Y de las presentaciones de clase. Que por ella, en la siguiente evaluación con los trabajos grupales que nos organizáramos como quisiéramos, que no teníamos que hablar todos, que si yo me ponía de acuerdo con los demás en hacer yo la parte escrita y otro el presentarlo delante de todos, que a ella le daba igual. Que había valorado el que hubiera salido, que me daba un 8 a ese trabajo por el esfuerzo. Y que estuve mejor de lo que yo pensaba, que lo valoraba a menos. Que leí, pero que aun así estuve bien. Le dije que no, que me lo sabía de memoria. Que tenía los papeles delante, porque se me olvida y me quedo en blanco, por si acaso. Que los necesitaba, pero que en realidad no los leía. Que porqué me pasaba. Si había tenido alguna mala experiencia previa... Que la otra profe le dijo que una vez que salí por ayudarla, porque los de clase la habían dejado tan mal por discusiones absurdas y salí yo a seguir con la clase y que porqué lo hice. Que a ver si para salir necesitaba una motivación como aquel día, que por la situación en la que la vi tan mal y me dio pena salí... porque es cierto que aquella vez cuando salí ni siquiera estaba nerviosa, ni se me olvidaba nada... vamos, como si estuviéramos en el bar. Esa fue mi sensación, Estuve agusto. No era ese momento de "tierra trágame, me quiero ir de aquí". No me hubiera importado seguir. Y no lo controlo. Realmente no se lo que hace click en mi cabeza, para que en algunos momentos no me importe y en otros me paralice y se me borre todo. No lo entiendo. Y a más lo hago, peor lo llevo. Funciono al revés. No me entiendo. 

Me dijo también que había cosas que le gustaban de mí y cosas que no. Le pregunté cuáles no. Mi seriedad. Mi cara de perro, vaya. Que le deban ganas de meterme de patadas. Y que adelante, cuando quisiera. Anda que no me reí. También le dije que ella marcaba las distancias. Que con la otra profesora me salía más vacilarle, hablar de broma, más cercana pero que ella era más distante, con su seriedad. Pero que estaba claro que en el fondo no era así, que era una cachonda. Se reía. Me daba la razón. 

Y pasó un buen rato. Aun quedaba el último grupo para examinarse. Y le dije que se le hacía tarde, que la otra profe y los alumnos la esperaban. Y que no, que no tenía prisa, que ya lo haría la otra profe. Supongo que estaría agusto si no se levantó para irse. Le haría gracia verme medio ciega. O aprovecharía la ocasión de mi no-filtro y mis verdades una tras otra, porque si voy serena me cuido más de lo que digo y no hablo tanto. Yo qué sé. 

Yo al menos estuve agusto. Sería el ciego, qué se yo. Que no callo. Que para la próxima vez que haya un examen práctico me eche un vodka dice. Ya tengo vacile para rato. Si es que siempre ando liándola.

Tengo ganas de esta atrde. De ir a los conciertos con la de mi clase. De pillarme un ciego. De reirnos. Y mientras estoy escribiendo esto me llega un mensaje de Ander. Que a ver si al final voy a ir a su casa. Que no, que me voy al concierto. Que se venga si quiere, que ahí estaremos. No viene. No me esperaba otra respuesta. No pienso cambiar ese ratito con la psicóloga por estar con él. No ahora. Que hubiera llegado antes con eso. Más adelante, no lo descarto.

Que tengáis buen fin de semana todas. 

viernes, 1 de marzo de 2019

Suspenso! Sí!

Dior bendito! Menudo día. Me lo he pasado genial!!

Tenía examen práctico a las 12.30h así que me he levantado temprano para ir a pasear con los perros primero y cuando llegaba a casa me escribe la psicóloga, que como le tocaba ir antes, que el delegado de la reunión de ayer sobre las notas, con los profes, les había dicho que ha habido muchos suspensos, los profesores enfadados... Voy a la cuadra, me saco una foto en el tractor y se lo envío "No sus preocupéis, que arranco y voy para allá a recoger calabazas!" Unas risas.

Llego al pueblo donde está el insti, entro al bar de siempre. Había dos alumnos en la barra esperando a pedir el desayuno. Eran sobre las 11h. Le pido: dos cafés con leche y un vodka limón muy cargado. La camarera ojiplática, a ver si era de verdad o le estaba vacilando. Que no, que de verdad. 

Y estábamos algunos alumnos más, en la terracita, con los cafés y el vodka, y aparece el otro amigo, que nos trae a la psicóloga y a mí una caja llena de botellas de alcohol para llevárnoslos al concierto de mañana. Para un ciego. Un regalo. Genial. Destapo la botella de Peché, y le he dado unos lingotazos. Eso en la terraza, al sol. Vodka y peché. Las 12.15h, un chupito de tekila y a hacer primero de víctima para otros dos alumnos que se examinaban y después hacía yo de asistencial con otra compañera. 

Me tocaba hacer de una niña de 3 años, convulsionando. Me ponen una esterilla acolchadita, me tumbo, me ponen de almohada una parte de la dama de elche para no golpearme con las convulsiones en la cabeza. Yo cerraba los ojos, me daba vueltas todo. Y me ha dao la risa. 

Juro que he intentado aguantarme. Y no he hecho ruido. De eso que te tapas la cara, con una sonrisa de oreja a oreja, y te tiembla todo el cuerpo porque esa energía no sale en sonido, sino en vibraciones. Y cerraba los ojos, estaba en una nebulosa, solo quería reirme, ahí espatarrada en el suelo. Y voces de fondo, de la profesora a la tutora, "mira Black, que se parte todo el culo, de qué se reirá?". Juro que no podía más con mi vida. 

Y es la bebida, que me hace ser sincera y no callarme. Porque en mí no existen grises. O blanco o negro. O me bloqueo y no hablo. O te cuento mi vida en verso en japonés. Y nos tocaba hacer de asistente. Y me veía ahí, que no podía callarme. Palique pa´rato. 

Terminamos el examen y me dice la tutora, Black, quieres ir al despacho  a ver las notas?" Vale. Vamos para el despacho. Un piso más abajo. Por las escaleras. ESCALERAS. Ella por delante. Yo por detrás, rezando para no meterme un morrazo. La cabeza embotada, sonrisa de oreja a oreja, intentando seguir el ritmo de ella. Hasta que inesperadamente me sale desde lo más profundo, "Tutora, espera que voy borracha y no puedo ir más rápido". Se ha girado con un "¿Eh?"  Quiero creer porque no me ha entendido, mala vocalización.

Y me saca 4 examenes de 6 que hemos hecho. 10, 10, 9´55 y 9. Perfecto. Me faltan dos por saber aun. Y he perdido la noción del tiempo. Cuando hemos terminado eran las 14:30. Una hora ahí dentro. Y es que si bebo no callo. No tengo toda la secuencia de la conversación en mente. 

Esta noche después de venir del gym ordeno las ideas. He llegado a casa malamente. Me he metido a la cama a dormir. Voy a ducharme y me piro al gimnasio a quitar la tontería. Ya que no me la ha quitado la Tutora. Me ha dicho que a veces le dan ganas de meterme de patadas. Le he dicho que cuando quiera. 

Luego sigo.


jueves, 28 de febrero de 2019

Cuando el peso de la balanza me indica que debo decirte: no quiero verte.

He vuelto del café.

No ha estado mal. Conversaciones efímeras de temas simples que pasan de boca en boca, actualidad, noticias, las vidas de otras personas con las que ni siquiera nos cruzaremos ni una sola vez. 

Vibramos en ondas diferentes. 

Me he enterado hoy que el plan para el fin de semana del 9 era ir el sábado a la casa de una, en la que vive con su novio, hasta el día siguiente. Yo pensaba que excursión de un día. Parece que ya lo habían hablado entre ellas. 

No me disgusta la idea. Al principio sí, me ha pillado de sorpresa, en un momento en el que no tengo claro si quiero compartir tanto tiempo con ellas. Con ellas y con cualquiera. No sé. No me conviene compartir demasiado tiempo con personas que después se llevan mis ilusiones a pedacitos. Luego me cuesta horrores recomponerme al abandono, al hecho de no encajar en la vida de nadie más que para ratitos breves del tiempo. De nuevo el miedo al encontrarte en medio del océano, sin el soporte que te mantiene a flote, para respirar. A hundirte. A no saber volver a la superficie. A quedarte en las profundidades, atrapada en la oscuridad.

Me dijo una de clase, la psicóloga con la que me llevo bien, que su pareja da un concierto este sábado, que me invita a ir con ella. Le he dicho que sí. Que ya hablaremos para quedar. Creo que ya lo puse en el post anterior. Tengo agotadas las neuronas de tanto examen. 

Y mientras escribo estas líneas me llega un mensaje de Ander. A ver qué hago este fin de semana. Así, a secas. Y pienso, vaya, ¿lo habrá dicho para proponerme a quedar? Pero le he respondido con toda normalidad, que iré a un concierto. Y me responde que tendrá la casa libre. De nuevo, así, a secas. Sin una invitación directa. Le respondo que muy bien, que aproveche a organizar una orgía. Me pone un iconito de extrañeza y me pregunta ver si voy. 

Juro que esperé esa invitación como agua de mayo hace un tiempo. Lo hubiera dado todo por esas palabras. Todo. Sin exagerar.

Le he respondido que no. Que en este momento  estoy bien como estoy, que me cuesta volver mucho a este estado y que no quiero salir de eso. Sin especificar más. Me da miedo quedar, que es algo simple, un polvo y ya está. Pero me da miedo salir de este estado emocional gris. Estable. Triste y melancólico, pero no negro. Sin presión en el pecho. Sin que me falte aire. Sin pelear con m,is lágrimas para retenerlos adentro a cada rato. Que aunque de vez en cuando se me escapen, no tengo que estar en vigilancia 24/7.

Y me dice que le diga qué quiero decir con eso. Que quiere saber qué es eso que prefiero hacer más que a que él me coma el coño. Con esas palabras. Le he respondido que con que me entienda yo es suficiente, que no hace falta que nadie más lo haga. Un iconito de OK de vuelta y conversación terminada.

Que tal vez si esa propuesta me la hiciera otra persona habría aceptado. Este fin de semana no, porque quiero ir al concierto. Y si no sale lo del concierto pues me quedaré en casa o lo que sea, pero no voy a ser yo quien diga que no a lo del concierto. Pero el problema es él. Ander.  Que he llorado demasiado por él. Por su aparición en mi vida. Por poner mi mierda patas arriba. Por abrir algo ahí adentro, al fondo, que ha dejado que se escapara tanta tristeza acumulada. Y me da miedo verlo. Aun siendo el propósito de la quedada clara. Un polvo. Con los sentimientos bajo llave. Pero no sé si tengo control de ello. No pienso comprobarlo. Y me duele haberle dicho que no. Es lo que he querido siempre hasta ahora. Un ratito de él. 

Y aparte, que de otra persona me daría igual, pero la manera de decir ese "quiero saber qué prefieres antes que yo te coma el coño" no me parece correcto. No sé. Directo sí. Y las cosas claras.  Pero escuchar esa frase tan vacía de alguien que ha sido la causa de haberme sentido tan mal me defrauda. Mucho. Que él no tiene la culpa. Fui yo que me agarré al flotador equivocado cuando me estaba ahogando. A alguien que no quería ser flotador. Alguien que me dejó hundida cuando un simple café me habría traído a flote, o me habría dejado tomar una bocanada de aire. 

Diferentes intereses, es todo.

Pero ya no quiero verlo. En este momento me perjudicaría más emocionalmente que el beneficio del placer sexual. En la balanza sale que no te quiero ver.

I´m Sorry

Desde aquí quiero decirte que lo siento. Me respondo tus preguntas. A mí misma, ya que a tí no pude respondértelas. No sé qué me pasa, pe...